jueves, 18 de marzo de 2010

Alter Ego


“A Carlos, en honor a nuestra
fraternidad, que trasciende los
límites de lo real y la similitud”


Como toda historia, esta también tenía que acabar. Fueron 10 meses de estar escondidos, de vivir juntos y a solas. Tan cerca del mundo y ocultándolo todo, haciéndose cómplices del silencio.
Él no estaba enamorado, no era parte de su naturaleza hacerlo. Ella lo sabía muy bien y se propuso estar a su lado sin preguntar. No había lugar para los reclamos, predominaba la libertad. Intercambio de fluidos, paseos nocturnos y conversaciones eternas…pero jamás se hablaba del asunto. Sólo se vivía el momento y punto.
A ella le advirtieron que todo eso la haría sufrir luego; sin embargo, ella juró no presionarlo y él le prometió no lastimarla. Pero ésta no era historia de 2, sino de 4. Él llevaba una doble vida; a ella la invitaban a cambiar de rumbo.
Llegaron a un punto de compartirlo todo, hasta las lágrimas. Pero en el fondo eran muy diferentes. Después de un tiempo, ya no lograban entenderse bien. Los minutos sobraban, cuando antes hacían falta. Ella recordaba cada palabra que alguna vez se dijeron, mientras él escogía las suyas. De pronto tomarse de la mano se convirtió en rutina y besarse se transformó en despedida.
Después de discutirlo, encontraron como excusa perfecta a la falta de tiempo y cada quien tomó un camino distinto pero que – al fin y al cabo- seguro los llevará al mismo lugar.

Tomemos una copa ¿quieres?
¿Y cuál es el motivo del brindis? ¿el fin el vínculo, acaso? –preguntó ella.
Brindemos por nosotros….por que tú bien sabes que esto no acaba aquí…

domingo, 20 de diciembre de 2009

Antifaz




"De sonrisa dulce y
nueva,

lucía frágil y bella."


Antes de salir de su casa, posaba frente al espejo, se contemplaba entera, no quería sentir pena. Entonces iniciaba su ritual. Soltaba su largo cabello, lo peinaba con esmero. Seleccionaba su mejor traje, resaltaba su esbelta silueta. Pero hacía falta algo, eso por lo cual la adoraban. Su sonrisa interminable.

¿Dónde está?, le pregunté.

Entonces dibujó una en su rostro; la miré, parecía tan real. Era su máscara, me dijo. Salía a la calle y regala por doquier muchas de ellas; todas eran simuladas y vacías, pero encantaban y atraían.
¿Te aman por ser falsa?
-Me aman por ser radiante, oculto toda mi vida bajo mis dientes-...farfulló
Estaba hundida en la fantasía de vivir en un cuento de hadas, encerrada en una burbuja de jabón. Le importaba poco la gente, solo anhelaba que la adorasen.

La dejé con su hipocresía y encontré un mundo mucho mejor.

Peccato III


Como de costumbre, aquel día a Miranda le tocaba ir a la ciudad. Lo hacía con desgano, pero consciente de que todavía faltaba medio año para retornar a su cubículo de origen. Qué más da, dijo, y abordó el tren. Bajó en la estación de siempre, se acomodó el bolso y se dispuso a caminar la distancia que la separaba del local. Llegó un media hora después, fastidiada por el frío, aquel frío que no era el mismo que estaba acostumbrada a sentir. Se internó el pasillo y tomó la dirección de rutina. Pero esta vez su retina captó algo distinto; en realidad los últimos meses ya había notado una presencia perturbadora, pero no detectaba claramente qué era. Se detuvo bruscamente y observó. Usualmente se mostraba impasible, pero en aquel momento no pudo hacerlo. Era la imagen recurrente de sus sueños, frente a ella, completamente real.

Al verla tan desvalida y sola, se sintió confusa. Sabía que lo tenía prohibido; recordó las reglas que tantas veces respetó. Mis límites, dijo. Yo no puedo sentir esto! Demonios!

Caviló un par de minutos, tenía que ser rápida y escoger: su inmunidad o la vida de la niña. Prefirió preservar lo segundo, a sabiendas de todo lo que vendría después. Estaba condenada, cayendo el pecado de tener un sentimiento terrenal.

La cogió entre sus brazos, la abrigó y se la llevó a su casa. Desde ese momento se convirtió en su tutora...Cuidaba de ella día y noche. Llegaron días en los que no dormía por velar el sueño de su protegida. Se tornaron habituales las mañanas dedicadas a reanimar el alma de la niña.

Pasaron un par de meses, su protegida se veía ya muy recuperada, pero a Miranda casi no le quedaba energía. La especulación de su inminente expulsión de la familia crecía cada vez más. Siempre le dijeron que era muy terca, obstinada; que no había límites que ella no burlara. Pero esta vez, se excedió...estaba a punto acabar con su existencia sólo por dar un poco de afecto.

domingo, 1 de noviembre de 2009

¿A dónde fue?


Se despidió de mí hace un mes, acongojado por su necedad. Se fue sin sus maletas, aquellas que contenían nuestros pocos recuerdos. Hice cuanto pude por retenerlo, por hacerle entender que jamás quise hacerle daño,que yo no era dueña de mis actos ya. Pero no me quiso escuchar.

Lo ví caminar presuroso y agitado, molesto por mi debilidad y cansado por nuestra discusión. Preferí dejarlo ir porque creí que volvería pronto, pero me equivoqué. No he podido encontrale desde entonces, aunque varias veces estuve al lado de su espectro andante. Su indiferencia me hiere más que los cristales del espejo que rompí luego del adiós.

Ha de estar escondido en algún bosque escandinavo, ocultándose entre la nieve, camuflando su piel entre los árboles, golpeando su memmoria contra la nieve, o quizás buscando un destino mejor.

Cuando entre recuerdos lo vea, le diré cuánto es que lo quise y que lo único que deseo es que sea feliz...

jueves, 29 de octubre de 2009

Punto de ebullición


Eran demasiadas las partículas que se movían dentro. Cada una golpeba a otra, todas pugnaban por salir disparadas fuera del núcleo glacial. Y como era de esperarse, la envoltura no pudo superar la presión, el estallido fue inevitable.Todo el recinto tembló, las ventanas se abrieron para despedirla y el cuerpo inerte intentó desafiar a la caída libre pero nada pudo hacer contra las leyes de la física. Cuando llegó al abismo le dieron a escoger: ¿Prefieres respirar y seguir o rendirte y morir?... y la respuesta fue el silencio...sabía que las palabras estaban de más porque había descartado su propia vida dándolo todo a cambio de un insensible "gracias". Entonces decidió retomar su indolente actitud para resguardar su alma, sin embargo su voluntad fue doblegada inmediatamente por una ambivalente nota de rendición.

lunes, 26 de octubre de 2009

Peccato II


El espejo estuvo a punto de ser estrellado contra el piso, y a su alma casi le llegó la hora de partir al infierno. Intentó tumbar las sillas, el escritorio, los papeles y todo lo que tenía a su alrededor, pero se contuvo porque no quería despertar a los inquilinos de la habitación contigua. Atinó a caminar desesperada una y otra vez, de una pared hacia la otra, pero la ansiedad no se iba.

Se echó a llorar llena de rabia, vociferando improperios contra el pecado en el que estaba cayendo; golpeaba compulsivamente las almohadas que la rodeaban quizá con la esperanza de que su ira fuera directo hacia el centro de su perdición.

Decidió contarlo todo, pero no pudo, lo tenía prohibido, pero el problema era que ella ya había dicho demasiado. Guardó sus últimas palabras, pero sus gritos ahogados no cesaron sino hasta la madrugada, cuando fue sumergida en un estado febril, entonces prefirió cerrar los ojos y dormir un poco.


Se lo advirtieron más de una vez: "jamás atentes contra tus propias normas, porque cuando lo hagas, habrás perdido tu inmunidad"...pero ella prefirió pecar...

sábado, 17 de octubre de 2009

Peccato


Prohibición atrayente,

fascinante y obsesiva.

Negación perpetua,

infalible recurso del mal.

No existe mejor excusa:

los límites han sido hechos para ser burlados.

Deliciosa debilidad superflua,

enmarcada por una forzosa confusión.

Entre delirios y bondades

un sutil camino se esconde.

Desvarío sonoro,

de una silenciosa circunstancia.

La verdad oculta

está libre de lascivia

pero llena de Pecado.


Deja que la incertidumbre te consuma,

sólo mientras se acaba la tormenta...



**************17/10/09.......1o:16am*****************

martes, 22 de septiembre de 2009

¿Quién es ella?



La tenía entre mis brazos, me sonreía,
yo la acurrucaba y me sentía eterna.
Su cabecita se apoyó en mi hombro,
sus manitas se quedaron entre las mías.
Sus pequeñas mejillas redondas
se parecían a las mias.
Sus ojitos cálidos me daban paz,
logró comprarme con su mirada.
Estabamos juntas al lado de la ventana,
yo intentaba mejorar el mundo para ella.
Y ella simplemente lo miraba extasiada.
No sé porque sueño tanto con ella,
no sé si es que en algún lugar del mundo ella vive,
no sé que es lo que quiere decir.
Quizás sea yo misma reflejada en mis sueños,
sólo sé que por ella desperté feliz.


Aunque en la vida real no soporte a los niños,
en mis sueños, sí.


***No todos los niños son terribles, este es un nene muy lindo: