
Si hubiera un mundial de hinchas, sin duda Perú sería el campeón mundial y de lejos, aplastaríamos sin piedad al propio Brasil.
Uno de mis primeros post en este blog estaba dedicado a nuestra insigne selección de "júbol". En esencia, decía que mi fe ciega por ellos había terminado, que ya no estaba dispuesta sufrir más por sus derrotas. Pero el fútbol es una pasión, por lo tanto es irracional, no te deja pensar, te obnubila y hasta nos hace vulnerables.
Así que una vez más, la irracionalidad me ganó y se me ocurrió la brillante idea de ir a ver el Perú – Ecuador. Pero sabía que mi padre no quería volver a ir, entonces busqué a alguien que quisiera acompañarme en la tortuosa tarea de ver a once hombres desmotivados intentando correr tras la pelota (porque al menos creo que lo intentan aunque casi nunca dan pie con bola).
Y contra todo pronóstico, descubrí que yo no era la única ilusa que aún creía en el sí se puede; muy emocionada me ofrecí a comprar las entradas en teleticket, después de salir de mi voluntariado, y así lo hice. La ansiedad no me abandonó hasta el domingo (el día del partido), lo único que quería era llegar al estadio y soñar con que mínimamente podríamos ganar.
Cuando el día llegó, abordé mi querida Daewoo para ir al encuentro de los otros 4 hinchas. Increíblemente llegué primero…y no me molestó tanto esperar al más tardón de todos cerca de una hora. Ya juntos, nos encaminamos hacia el Monumental, el viaje fue relativamente corto. Para mala suerte, el sol estaba radiante aquel día, insolaba nuestra tribuna, pero como buenos hinchas, esperamos pacientemente bajo sus rayos que Perú saliera a destrozar a Ecuador. De nada sirvió tanta espera, ni tanta insolación, equipo perdió como siempre, mi tocayo no pudo convertir ningún gol, y el esfuerzo del loco Vargas no bastó siquiera para empatar. Ni los insultos para el árbitro, ni nuestros agudos consejos para los futbolistas sirvieron de nada tampoco.
Cualquiera pensaría que después de esta nueva decepción, ya no volvería a apoyar a la selección, pero se equivocan. Quizá ya esté rondando por el límite del sadomasoquismo, pero que puedo hacer…. el amor por la camiseta es así.
Uno de mis primeros post en este blog estaba dedicado a nuestra insigne selección de "júbol". En esencia, decía que mi fe ciega por ellos había terminado, que ya no estaba dispuesta sufrir más por sus derrotas. Pero el fútbol es una pasión, por lo tanto es irracional, no te deja pensar, te obnubila y hasta nos hace vulnerables.
Así que una vez más, la irracionalidad me ganó y se me ocurrió la brillante idea de ir a ver el Perú – Ecuador. Pero sabía que mi padre no quería volver a ir, entonces busqué a alguien que quisiera acompañarme en la tortuosa tarea de ver a once hombres desmotivados intentando correr tras la pelota (porque al menos creo que lo intentan aunque casi nunca dan pie con bola).
Y contra todo pronóstico, descubrí que yo no era la única ilusa que aún creía en el sí se puede; muy emocionada me ofrecí a comprar las entradas en teleticket, después de salir de mi voluntariado, y así lo hice. La ansiedad no me abandonó hasta el domingo (el día del partido), lo único que quería era llegar al estadio y soñar con que mínimamente podríamos ganar.
Cuando el día llegó, abordé mi querida Daewoo para ir al encuentro de los otros 4 hinchas. Increíblemente llegué primero…y no me molestó tanto esperar al más tardón de todos cerca de una hora. Ya juntos, nos encaminamos hacia el Monumental, el viaje fue relativamente corto. Para mala suerte, el sol estaba radiante aquel día, insolaba nuestra tribuna, pero como buenos hinchas, esperamos pacientemente bajo sus rayos que Perú saliera a destrozar a Ecuador. De nada sirvió tanta espera, ni tanta insolación, equipo perdió como siempre, mi tocayo no pudo convertir ningún gol, y el esfuerzo del loco Vargas no bastó siquiera para empatar. Ni los insultos para el árbitro, ni nuestros agudos consejos para los futbolistas sirvieron de nada tampoco.
Cualquiera pensaría que después de esta nueva decepción, ya no volvería a apoyar a la selección, pero se equivocan. Quizá ya esté rondando por el límite del sadomasoquismo, pero que puedo hacer…. el amor por la camiseta es así.





"Cuando me hablas de fútbol me pierdo"... HA HA HA Me uno, yo soy un fanático más, irracional y masoquista, ¿sabes por qué? Porque me llegan los tipos que saben criticar y mentar madres sin siquiera saber patear bien una pelota en una canchita de barrio; a esos tipos los reto en nombre de nuestra selección: Anótenme un gol a ver si pueden, miserables, porque ¿qué clase de amor o pasión es aquella que dizque ser grande en los buenos momentos (en las goleadas blanquirojas) y se desinfla ante la adversidad? Como escribí en mi blog aquella vez: aquel que no haya fallado nunca un penal o haberle hecho un autogol a su arquero que lance el primer pitido.
ResponderSuprimirYo estaba en mi casa cuando Vargas anotó aquel gol de tiro libre, y vi cómo casi anota otro de tiro libre y otro más disfrazándose de delantero, de haberlos hecho el marcador final hubiese sido: Ecuador 2, Vargas 3; lástima que así no maneja el fútbol.
Jeje k wuen post!!pos si d hechos tenemos algo de irracionales ...x no decir tooo..pero k se va hacer ps ...ahi taremos siempre x el ekipo de toos...mas bem ve juntando en tu chanchito pal peru-uruguay...occidente xfavor!!! jaja...
ResponderSuprimirigual ...creo k pesar de la derrota...el dia estuvo entretenido ...si tovia recuerdo la lisurita k se me escapo de luego del gol de vargas :S ..no pasarà otra vez!!!:P
y mmm era necesario k m digas tardon!!!????si solo esperaron un ratito ...saludos!!!
muy buen post :)
ResponderSuprimirme gusta tu manera de escribir :D
un beso.
el futboll! solo cuando juega la seleccion es cuando me siento a ver jugar a los chicos ...
ResponderSuprimiryo digo k convoken gente como johan fano
prometo no dejarte jamás, aunque me pagues mal...te adoro te amo fútbol..me enloqueces!! jaja
ResponderSuprimir